sábado, 16 de enero de 2010

Haití: la tragedia también es nuestra

Por: Equipo yoinfluyo.com

Enero / 2010

 

Haití nos ha vuelto a recordar nuestra tragedia de 1985. Aquel terremoto que devastó a la ciudad de México fue para nosotros una experiencia amarga, dolorosísima.

El pueblo mexicano sabe bien lo que hoy miles de personas sufren en Haití, país que apenas el pasado 12 de enero sufrió un sismo de 7 grados en la escala de Richter que destruyó parte de su capital, Puerto Príncipe, y de algunas otras regiones de su territorio.

Haití es el país más pobre de América Latina y de Occidente. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) le ha calificado como una de las naciones con Índice de Desarrollo Humano más reducido. El PIB per cápita es bajísimo: sólo mil 350 dólares anuales, por lo que el poder adquisitivo de los haitianos está muy disminuido.

 

Por si fuera poco, el sismo, la mayor tragedia que ha sufrido aquel país y una de las más graves de la historia de América Latina, afectó a poco más de tres millones de haitianos y se calcula que provocó la muerte a más de 100 mil personas.

La población de Haití es de poco de 9 millones 700 mil habitantes, por lo que el 30 por ciento de las sociedad haitiana resultó afectada por este hecho. Bajo esta lógica, es posible deducir que algo más del 1 por ciento de los habitantes de aquel país murieron en la catástrofe.

El terremoto en Haití es una herida profunda para Latinoamérica y para la historia de esa nación.

La ayuda para Haití no es necesaria. Si hace unos pocos años padecieron un conflicto bélico de gran magnitud e inestabilidad política, hoy sufren a causa de fenómenos naturales. Y es nuestro deber aportar, en la medida que podamos, todo aquello que contribuya a paliar este dolor.

De este modo, México se solidariza con Haití, los mexicanos con los haitianos. "Solidaridad significa que uno se hace responsable de los otros, el sano del enfermo, el rico del pobre, los países del norte de los países del sur.

"Significa que se es consciente de la responsabilidad mutua y que somos conscientes de que recibimos en tanto que damos, y que siempre podemos dar sólo lo que nos ha sido dado y que por eso jamás nos pertenecemos solamente a nosotros", afirmó contundente el otrora cardenal Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI.

Así como México fue objeto de solidaridad cuando el terremoto de 1985 cimbró a la capital del país, Haití ha recibido ayuda de diversas naciones que se han hermanado con el territorio más pobre de América Latina.

Rusia ha enviado al menos tres aviones con víveres y un hospital móvil; Brasil ha hecho lo propio al mandar dos aviones; Reino Unido anunció la donación de 6.15 millones de libras, equivalentes a 10.5 millones de dólares.

Estados Unidos también declaró la aportación de 100 millones de dólares y el envío de 300 médicos y paramédicos, mientras que la organización Médicos sin Fronteras se sumó a la causa, enviando equipo de apoyo y personal galeno.

En nuestro país el gobierno federal anunció la creación de diversos centros de acopio instalados en la Cruz Roja, el DIF y las secretarías de Gobernación, Salud y Desarrollo Social. Además, el gobierno y la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal pusieron a disposición del público sus centros de acopio.

 


«EL RESPETO A LA LEY ENALTECE NUESTRO ESPÍRITU»
 



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jueves, 14 de enero de 2010

Pueblo y multitud amorfa: dos conceptos diferentes

 

Por: Querien Vangal

 

Las admirables enseñanzas de Pío X explican muy bien esta diferencia, y describen claramente como ha de ser la natural concordia que, al contrario de lo que afirman los profetas de la lucha de clases, puede y debe existir entre las élites y el pueblo.

 

1.                  También en una democracia deben existir las desigualdades provenientes de la naturaleza

2.                  En una democracia desvirtuada la libertad se transforma en tiranía y la igualdad degenera en nivelación mecánica.

 

En su Radiomensaje de Navidad de 1944, Pío XII definía la distinción necesaria entre pueblo y masa. [1] El Pontífice denunciaba el riesgo de transformar "la fuerza elemental" de esta última en un terrible enemigo de la libertad y del bien común.

 

(Foto hombres jugando)

 

El pueblo vive de la plenitud de vida de los hombres que lo componen

 

"Pueblo y multitud amorfa o, como se suele decirse, masa, son dos conceptos diferentes.

1.- "El pueblo vive y se mueve con vida propia: la masa es de por sí inerte y no puede ser movida sino desde fuera."

2.- "El pueblo vive de la plenitud de vida de los hombres que lo componen, cada uno de los cuales —en su propio puesto y a su manera— es una persona consciente de sus propias responsabilidades y convicciones. La masa, por el contrario, espera el impulso del exterior, fácil juguete en las manos de cualquiera que sepa manejar sus instintos o sus impresiones, pronta para seguir alternadamente hoy esta bandera, mañana aquella otra."

3.- "De la exuberancia de vida de un verdadero pueblo, la vida se esparce, abundante y rica, por el Estado y por todos sus órganos, infundiendo en ellos, con vigor incesantemente renovado, la conciencia de su 'propia responsabilidad, el verdadero sentido del bien común. Sin embargo, de la fuerza elemental de la masa, manejada y aprovechada con habilidad, puede servirse también el Estado: en las manos ambiciosas de uno solo o de muchos, agrupados artificialmente por tendencias egoístas, el propio Estado —con la ayuda de la masa, reducida a simple máquina— puede imponer su capricho a la parte mejor del verdadero pueblo: el interés común queda así golpeado gravemente durante largo tiempo, y la herida es con frecuencia muy difícil de curar".

 

También en una democracia deben existir las desigualdades provenientes de la naturaleza

 

A continuación, el Pontífice distingue entre verdadera y falsa democracia: la primera es corolario de la existencia de un verdadero pueblo; la segunda es consecuencia, a su vez, de la reducción del pueblo a la condición de mera masa humana.

4.- "De ello se desprende claramente otra conclusión: la masa —tal como acabamos de definirla—es la enemiga capital de la verdadera democracia y de su ideal de libertad y de igualdad."

5.- "En un pueblo digno de este nombre, el ciudadano siente en sí mismo la conciencia de su personalidad, de sus deberes y de sus derechos, de su propia libertad unida al respeto la libertad y a la dignidad de los demás. En un pueblo digno de este nombre, todas las desigualdades, que no nacen del arbitrio, sino de la propia naturaleza de las cosas, desigualdades de cultura, de riquezas, de posición social —sin perjuicio, claro está, de la justicia y de la caridad mutua—, no son de hecho un obstáculo para que exista y predomine un auténtico espíritu de comunidad y de fraternidad. Por el contrario, lejos de perjudicar de ningún modo la igualdad civil, dichas desigualdades le confieren su legítimo significado; es decir, que, frente al Estado, cada uno tiene el derecho de vivir honradamente su propia vida personal en el puesto y en las condiciones en que los designios y las disposiciones de la Providencia le han colocado."

 

Esta definición de la genuina y legítima igualdad civil, así como de los correlativos conceptos de fraternidad y comunidad mencionados en el mismo párrafo, esclarece, a su vez, con gran riqueza de pensamiento y propiedad de expresión, lo que son según la doctrina católica la verdadera igualdad, fraternidad y comunidad; igualdad y fraternidad éstas, radicalmente opuestas a aquellas que, en el siglo XVI, las sectas protestantes instauraron en mayor o menor medida en sus respectivas estructuras eclesiásticas, como también al tristemente célebre trinomio que la Revolución Francesa y sus adeptos enarbolaron en todo el mundo como lema en el orden civil y social, y que la Revolución comunista de 1917 extendió, por fin, al orden socio-económico.[2]

Esta observación es particularmente importante si se toma en consideración que, en el lenguaje usado corrientemente tanto en las conversaciones particulares como en los mass-media, estas palabras son entendidas en el sentido erróneo y revolucionario en la mayoría de los casos.

 

En una democracia desvirtuada la libertad se transforma en tiranía y la igualdad degenera en nivelación mecánica.

 

Después de haber definido lo que es la verdadera democracia, Pío XII pasa a describir la falsa:

 

(Foto multitud)

 

La masa es la enemiga capital de la verdadera democracia y de su ideal de libertad y de igualdad

 

"En contraste con este cuadro del ideal democrático de libertad e igualdad en un pueblo gobernado por manos honradas y previsoras, ¡qué espectáculo ofrece un Estado democrático abandonado al arbitrio de la masa! La libertad, en cuanto deber moral de la persona, se transforma en una pretensión tiránica de dar libre desahogo a los impulsos y a los apetitos humanos, con perjuicio de los demás. La igualdad degenera en una nivelación mecánica, en una uniformidad monocroma; el sentimiento del verdadero honor, la actividad personal, el respeto a la tradición, la dignidad, en una palabra, todo aquello que da a la vida su valor, poco a poco se hunde y desaparece. Solamente sobreviven, por una parte, las víctimas engañadas por la llamativa fascinación de la democracia, confundida ingenuamente con el propio espíritu de la democracia, con la libertad y la igualdad; y, por otra parte, los explotadores más o menos numerosos que han sabido, mediante la fuerza del dinero o de la organización, asegurarse sobre los demás una posición privilegiada o el propio poder." [3]

 

En estos principios del Radiomensaje de Navidad de 1944 se funda gran parte de las enseñanzas enunciadas por Pío XII en las alocuciones dirigidas al Patriciado y a la Nobleza romana, así como a la Guardia Noble Pontificia.

 

A partir de esta situación objetivamente descrita por el Pontífice, es evidente que, incluso en los días de hoy, en un Estado bien ordenado —sea monárquico, aristocrático o democrático— les cabe a la Nobleza y a las élites tradicionales una alta e indispensable misión.

 



«El respeto a la ley enaltece nuestro espíritu»

miércoles, 13 de enero de 2010

Dos cuadros, dos mentalidades, dos doctrinas

Por: Querien Vangal

 

Haga el lector un ejercicio de imaginación, y suponga que le sea posible regresar a los tiempos de Cristo, y visitar la habitación modesta donde vivía la Sagrada Familia en Nazaret. Al entrar, usted encuentra a la Virgen jugando con el Niño; y que dichas personas fuesen exactamente como Rouault (siglo XX) los imaginó en el cuadro que reproducimos a su izquierda.

 

¿Esa imagen colmaría su expectativa? ¿Corresponde a lo que se debería esperar de la Madre de Dios, y del propio Verbo Encarnado? ¿Encontraría en esas figuras un reflejo auténtico del espíritu cristiano, de las virtudes inefables de Jesús y María? Evidentemente no.

 

Por lo tanto, quien se empeñe en que el arte cristiano refleje de modo digno y apropiado el espíritu de los Evangelios y de la Iglesia, no puede ser indiferente a que cuadros de este género se generalicen entre los fieles.

 

¿Qué terminará pensando y sintiendo sobre la Sagrada Familia un pueblo que tenga frente a sí obras pictóricas o escultóricas de este jaez? El arte cristiano tiene la misión de auxiliar dentro de sus posibilidades peculiares la difusión de la sana doctrina, y no se puede considerar que el espíritu de este cuadro sea propicio para dicho fin.

 

Para aclarar mejor estas afirmaciones, consideremos cuanto es eficaz, por el contrario, para hacer comprender por los sentidos lo que la Iglesia nos enseña sobre Jesús y María, este cuadro del "Maitre de Moulins", (siglo XV) representando también a la Virgen y el Niño.

 


«El respeto a la ley enaltece nuestro espíritu»

Un año, “en presencia de Dios”

 

Por Giovanni Maria Vian, director de "L Osservatore Romano"

 

La conclusión del año civil -y para los cristianos la celebración del Nacimiento de Cristo- es ocasión de reflexión y balance. También para Benedicto XVI, quien, como de costumbre, ha hablado a sus colaboradores más cercanos (cardenales, miembros de la Curia romana, representantes pontificios) releyendo el año bajo una luz que puede sorprender, pero que es la única verdadera, esto es, "en presencia de Dios". Y proponiendo su visión de estos meses pasados a quien desee prestarle atención.


El Papa ha elegido los tres grandes viajes internacionales del año -a África, a Tierra Santa, al corazón de Europa- para desarrollar una reflexión sobre el ser humano que, consciente o no, está precisamente ante Dios. De hecho, la preocupación de Benedicto XVI es testimoniar esta realidad. Ello en un año que ha transcurrido en gran parte "bajo el signo de África". Pero también durante la peregrinación a la tierra prometida a Moisés y por donde Jesús pasó anunciando e inaugurando el reino de Dios. Y en la visita a la República Checa, en el corazón de una Europa libre de nuevo desde hace veinte años y en paz, aunque doblada bajo el peso de nuevas divisiones, injusticias e intolerancias.


Como siempre el Papa capta lo esencial, pero sin atenuar un realismo atento que, con demasiada frecuencia, falta a gobernantes y políticos. Este realismo, sin embargo, es la característica principal de la encíclica Caritas in veritate, como lo fue de la asamblea sinodal, que no se arrogó competencias políticas impropias. Y lo esencial radica en el hecho de que el cielo ya no está cerrado y Dios está cerca. Por esto los católicos africanos viven cada día el sentido de la sacralidad, han acogido el primado pontificio como evidente "punto de convergencia para la unidad de la familia de Dios" y celebran liturgias gozosas y ordenadas que han recordado a Benedicto XVI la sobria ebrietas tan apreciada por el misticismo antiguo, judaico y cristiano.


Para el Papa, la reconciliación es la urgente en África, como en cualquier otra sociedad, según un proceso que puede tomar ejemplo del emprendido en Europa después de la tragedia de la última guerra mundial. Pero la reconciliación se realiza, ante todo, en el sacramento de la Penitencia, en gran parte desaparecido de las costumbres de los cristianos porque se ha perdido "la veracidad respecto a nosotros mismos y a Dios", poniendo en peligro la humanidad y la capacidad de paz. Y frente al mal es necesario permanecer vigilantes:  por eso Benedicto XVI ha vuelto a recordar la "conmovedora" visita realizada al Yad Vashem, que recuerda el exterminio de seis millones de judíos y la voluntad de expulsar del mundo al Dios de Abraham y de Jesús.


Pero la imagen que más impacta y que quedará de este gran discurso papal es la del "patio de los gentiles", reservado en el templo de Jerusalén a los paganos que querían orar al único Dios y que Jesús quiso desalojar de quien lo había convertido en una "cueva de ladrones". A imitación de Cristo,  también  hoy  -dijo Benedicto XVI- la Iglesia debería abrir un espacio para todos los pueblos y para cuantos conocen a Dios de lejos o para quienes es desconocido o ajeno. Para ayudarles a "agarrarse a Dios", en cuya presencia se encuentra toda criatura humana.

 

 

«El respeto a la ley enaltece nuestro espíritu»

Frei, el Kerensky chileno: 40 años después

Por: Antero Duks

 

De las páginas de la historia. El artículo que trascribimos nos recuerda que la historia puede repetirse.

 

Autores de izquierda reconocen la eficacia de este lance inspirado por Plinio Corrêa de Oliveira. [1]

1.                  Frei Montalva: un hombre-símbolo de la Revolución

2.                  Libro profético "sacudió el prestigio de Frei"

3.                  Moneda acuñada en todo el continente

4.                  El libro destruyó el mito de hombre-símbolo para el Tercer Mundo

5.                  La obra desencadenó la crisis de la izquierda chilena

 

Para comprender el verdadero —alcance de los textos que citaremos a continuación —todos escritos por adversarios ideológicos de Plinio Corrêa de Oliveira y de la TFP— conviene recordar, aunque sea muy sumariamente, el fondo de cuadro de la lucha comunismo-anticomunismo que precedió a la publicación del libro Frei, el Kerensky chileno.

 

Las conquistas que el comunismo consiguió hasta la Segunda Guerra Mundial fueron obtenidas por la vía de la violencia, predicando sin velos sus doctrinas ateas y materialistas. El método a la larga se reveló poco eficaz, tanto por no contribuir a persuadir a las masas cuanto por desencadenar numerosas y fuertes resistencias.

 

Para proseguir en su avance, el comunismo intentó poner de lado ese obstáculo adoptando la política de la mano tendida hacia los católicos. Esa maniobra, no obstante haber sido acogida por los precursores del progresismo, encontró significativa oposición de parte de los Pontífices pre-conciliares, que la condenaron enérgicamente [2].

 

Fue entonces que surgió en los ambientes políticos de la época la llamada tercera vía, ni capitalista ni comunista —como afirmaban sus promotores— a través de la cual se procuraba imponer, en nombre del Evangelio y de la Religión, reformas de estructura de carácter fuertemente igualitario, socialista y confiscatorio. Se intentaba así "bautizar" el camino rumbo al comunismo. Y el movimiento para llevar a cabo esa tercera vía era la Democracia Cristiana.

 

Frei Montalva: un hombre-símbolo de la Revolución

 

Eduardo Frei Montalva subió al Poder, en Chile, en 1964. Era, sin ninguna duda, en el orden civil, uno de los hombres más simbólicos del new look revolucionario [3].

 

Plinio Corrêa de Oliveira no tardó en discernir el peligro que significaba para el continente latinoamericano la ascensión de Frei. Pidió, entonces, a Fabio Vidigal Xavier da Silveira que viajara al país andino para confirmar in loco las aprensiones que surgían en su espíritu.

 

Libro profético "sacudió el prestigio de Frei"

 

Decio Monteiro de Lima describe así la génesis y algunos de los efectos de Frei, el Kerensky chileno:

"Cuando el humo de Satanás andaba suelto del otro lado de los Andes, [la TFP brasileña mandó] a Fabio… para explicar a los chilenos el peligro comunista escondido en la reforma agraria predicada por Allende (léase Frei)… pero acabó recibiendo un ultimátum del Ministro del Interior andino, Bernardo Leighton, para dejar el país en 72 horas. Meses después, en julio de 1967, tomó la represalia, publicando Frei, el Kerensky chileno. …Una edición argentina, introducida clandestinamente en el territorio chileno, pues su venta allí había sido prohibida, sacudió el prestigio del Gobierno Frei, frente a la aristocracia rural, que lo sostenía. …De cualquier modo, el libro …quedó como 'profético' y la TFP, con extraordinario sentido de la oportunidad, promovió rápidamente la venta de millares de volúmenes de la obra que alertaba a América Latina para aquel ejemplo de escalada izquierdista. Plinio Corrêa de Oliveira también aprovechó el acontecimiento escribiendo 'Toda la Verdad Sobre las Elecciones en Chile' " [4] [5].

 

Moneda acuñada en todo el continente

 

Uno de los sacerdotes que más colaboró para la ascensión de Frei Montalva fue el jesuita progresista Roger Vekemans, el cual reconoce, con disgusto, la eficacia del libro:

"Infelizmente su bajeza [¡sic!] no impidió que su tesis quedase acuñada en muchas mentes, por todo el Continente, aún transcurridos más de diez años" [6].

 

Y, más adelante, se ve obligado a confesar:

"Ya el título —que, indudablemente, es un acierto publicitario por sí sólo constituye un sofisma. … Lo triste, … es que los acontecimientos posteriores —la sucesión de Frei por Allende parecen darle la razón a da Silveira" [7].

 

El libro destruyó el mito de hombre-símbolo para el Tercer Mundo

 

El escritor izquierdista José Rodríguez E., a pesar de atribuir equivocadamente a la derecha chilena un papel que ésta no tuvo en la publicación de Frei, el Kerensky chileno, revela así la fuerza de impacto del libro:

"Por conocer en profundidad la personalidad de Frei, la derecha chilena iba a obtener mejores dividendos de sus ataques. Un sólo toque le bastaría para afectarlo a fondo (…) (la derecha) hacía publicar y distribuía por todo el continente un libro-denuncia titulado Frei, el Kerensky chileno. En el libro le acusaba, desde el título, de haberse convertido en el aprendiz de hechicero que había desatado las fuerzas de la revolución bolchevique en una posición clave de América Latina. Tocaba, con esto, el punto más sensible de quien se había presentado —juntamente con su partido como la verdadera alternativa frente a la revolución socialista, que debería servir de ejemplo para el conjunto de las naciones del llamado tercer mundo" [8].

 

La obra desencadenó la crisis de la izquierda chilena

 

Para que la revolución en libertad iniciada por Frei, continuase su camino sin dificultades, con la posterior ascensión de Allende, era indispensable que la unión Democracia Cristiana (DC)-marxismo fuese de una vigorosa solidez. Esta solidez fue precisamente quebrada por Frei, el Kerensky chileno. Es lo que reconoce Carlos Altamirano, que fuera Secretario General del Partido Socialista (PS) chileno y uno de los mayores soportes de Allende en el gobierno. En entrevista a la periodista P. Politzer declara:

"Esta contradicción ideológica (entre marxismo y DC) se reflejaba en continuos problemas políticos y personales entre ambas fuerzas, lo que a mi juicio tuvo gran importancia en la relación Allende-Frei que se deterioró seriamente al final del gobierno democratacristiano… En aquellos tiempos, Frei rompió tanto sus relaciones políticas como sus relaciones personales con Allende.

 

"- ¿Por qué? [pregunta la periodista]

"- En una de sus últimas entrevistas, Frei recuerda esa ruptura, pero yo no estoy de acuerdo con sus interpretaciones …

"- Y ¿cuál es su interpretación al respecto, cuándo exactamente se produjo la ruptura? [indaga la periodista Politzer]

"- Durante el gobierno de Frei ya hay un cierto distanciamiento, pero la ruptura propiamente dicha se produjo con la candidatura de Allende.

 

"Pienso que a Frei le impactó muy brutalmente el libro que lanzaron en Brasil: Frei, el Kerensky chileno. Fue la gota que rebalsó el vaso. En esta época se quebró de forma definitiva una larga y buena relación entre ambos" [9].

 

* * * * * ** *

 

Ante los documentos mencionados en el presente artículo —que son meros ejemplos— es difícil negar que el fracaso de la maniobra revolucionaria de conducir a América Latina al comunismo a través de la "tercera via" por medio de la Democracia Cristiana, se debió en gran parte a la eficacia de la denuncia lanzada por Frei, el Kerensky chileno. El autor siempre agradeció al Prof. Plinio Corrêa de Oliveira el haber inspirado la obra.

Gonzalo Larraín Campbell, in CATOLICISMO – Agosto/1997


 

Referencias:

 

[1] Colocamos el presente artículo dentro de este trabajo, porque el Dr. Fabio Vidigal Xavier da Silveira —discípulo de Plinio Corrêa de Oliveira y brillante colaborador y difusor de su pensamiento y de su obra especialmente en América Latina— siempre lo reconoció como el inspirador de Frei, el Kerensky chileno. Y, sobre todo, porque en muy grande medida el libro se tornó famoso y hasta profético debido al título, el cual, como se ve en el box anexo, fue directamente sugerido por el Presidente de la TFP brasileña.

[2] Cfr. Plinio Corrêa de Oliveira, Trasbordo ideológico inadvertido y Diálogo, Vera Cruz, São Paulo, 1974, 5a ed.; Plinio Corrêa de Oliveira, A Igreja ante a escalada da ameaça comunista – Apelo aos Bispos silenciosos, Vera Cruz, São Paulo, 1977, 4a ed. y "Colaboración" e infiltración: vigorosa denuncia de maniobra comunista anticatólica, en este libro.

[3] Al dejar Francia después de una visita oficial, Frei se encontró en el aeropuerto de Orly con Jacques Maritain, que había ido allí para despedirse de él y "para entregarle el último libro que había publicado y decirle que sólo había en nuestro siglo tres revolucionarios: él mismo, su amigo Frei y el Padre Pierre Teilhard de Chardin " (Gerardo Mello Mourão, A invenção do saber, 1983, p. 164).

[4] El artículo del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira aquí citado fue escrito inmediatamente después de la elección de Allende, en septiembre de 1970, y publicado en el diário Folha de S. Paulo el 10-9-70.

[5] Os senhores da direita, Decio Monteiro de Lima, Antares, Río de Janeiro, 1980, pp. 55, 56.

[6] Autopsia del mito Vekemans, Roger Vekemans, S.J., Univ. Católica del Táchira, Venezuela, 1982, Colección Testimonio, pp. 79-80.

[7] op. cit., pp. 79, 80.

[8] Introducción al fascismo Chileno, José Rodríguez Elizondo, Editorial Ayuso S.A., México, 1976, 1a ed., p. 62.

[9] Altamirano, Patricia Politzer, pp. 59, 60.

4 Ene 2010 | por Acción Familia | Tema: Destacados, Política y valores

 



«El respeto a la ley enaltece nuestro espíritu»

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