jueves, 23 de septiembre de 2010

Mi experiencia en Cuba

 

Crónicas de un viaje a Cuba. Una lección de vida

Por Marco Polo Istmeño marcopoloistmo@hotmail.com

Parte 1 de 3

Viajé a la bella isla de Cuba en el pasado reciente, previo a esto pasé un tiempo muy estresante para acomodar mis compromisos y mi agenda, pareciera que después de tantos años de andar en mi trabajo, que me gusta mucho, paradójicamente no termino de acostumbrarme, específicamente a tener una agenda incierta, donde es usual lo imprevisto, reuniones y eventos que surgen de un día para otro, una buena cantidad de ellos se cancela y la otra se pospone o adelanta, muchas cosas de última hora. Un tanto difícil para alguien como yo con una personalidad orientada a tomar las decisiones y tener bajo control las cosas, sin embargo la realidad es que tengo serios problemas para planear la semana siguiente por las diferentes variables. Después de una buena dosis de ansiedad, y de realizar todo lo que estaba a mi alcance y competencia, procuré tener paz interior, otra contradicción; aceleradísimo por fuera pero con tranquilidad por dentro. Iba a Cuba en plan turístico-académico, tuve que realizar previamente un mapeo mental de cómo hacerle para que mi viaje fuera lo más provechoso posible, tenía muchas dudas e incertidumbre porque ya me habían comentado que Cuba es literalmente otro mundo, con una realidad muy particular y muy diferente de mis experiencias previas. Uso un seudónimo, y no menciono nombres ni episodios que pudieran permitir identificar a mis amigos cubanos, es mucho el riesgo que corren ellos con la represión que impera en la isla, pero no podía dejar de compartir la carga emocional que conlleva conocer esa ingrata realidad. Podrán estar o no de acuerdo conmigo los lectores, pero eso no los libera de la responsabilidad de ahora saber las penas y miserias de un pueblo hermano. Empecemos. La llegada a Cuba fue de sobra interesante para mí, el ver en la primera sala de arribo en el aeropuerto José Martí, una muchedumbre de agentes de gobierno dependientes del Ministerio de Interior, demasiados a mi criterio, me sorprendió ver entre ellos a unas chicas mulatas con su uniforme verde olivo en minifaldas, todos se movían de aquí para allá como con prisa, pero no veía que hicieran algo en concreto o especifico, me imaginé que fingían estar muy ocupados para impresionar a sus supervisores. Mientras esperaba turno en la fila, me puse a pensar que la burocracia es una necesidad cuando no hay mucha oportunidad de aplicar a las personas en la generación de valor, en procesos productivos. Después de que el encargado de la ventanilla de inmigración estuvo seguro de que el de la foto del pasaporte era yo –me dieron ganas de preguntarle porqué de manera insistente y repetitiva miraba mi cara y luego la foto en mi pasaporte, quizás me veía mucho más joven en la foto que en persona, no es mi culpa, el tiempo no pasa en balde ni perdona-. Al momento de llegar a la aduana, un oficial cubano muy alto me preguntó en buen inglés; your nationality?…. A lo que rápido respondí; mexican of course, sonriendo me dijo; puede salir por aquí… sin pasar aduana. Me sentí bien de percibir y luego comprobar que los mexicanos en lo general somos bien vistos y recibidos en Cuba, lo que no sucede en Guatemala, buena parte de Centroamérica, y ciertos países de Sudamérica, donde los mexicanos somos odiados o por lo menos mal vistos, y la mayoría ignoramos esta situación hasta que viajamos fuera de México.

Salir del aeropuerto y ver esos taxis de colección fue para mí todo un espectáculo, digo de colección por el año de fabricación. Vi los famosos autos Lada, no estoy seguro si son rusos, polacos, checos, o de algún otro país que formaba parte del desaparecido bloque soviético, aunque se logra ver uno que otro Peugeot o Citroen de modelo más o menos reciente, alguna camionetas pasajeras tipo Van que llaman güagüitas, la mayoría de combustión a diesel, y de allí a mi sitio de hospedaje. Preferí y solicité hospedarme con cubanos y no en un hotel. Al viajar a otros países, procuro hacer esto cuando es posible para conocer de primera mano el estilo de vida de la gente, su comida, su cultura, etc. En otra ocasión en el pasado tuve la oportunidad de conocer la comunidad cubana en el exilio, hospedándome con una amable familia cubana en Miami, ahora estaba en la isla, del otro lado de los cayos de florida.

La familia que me brindó el hospedaje en La Habana, era el reflejo del espíritu cubano, nobles, amigables, alegres, deseosos de atender bien a sus invitados –desvivirse diría yo-, me dieron una habitación para mí solo, un súper lujo en esa realidad habanera, aunque quedé algo acongojado al percibir que todos se apiñaron en la otra única recamara con que disponía la vivienda. Tuve el lujo de disfrutar de un aire acondicionado de ventana, no estoy seguro si era ruido o frío lo que producía, pero de verdad disfruté ambas prestaciones. Aprendí que el desayuno tradicional es algo ligero temprano, café, pan y jugo, quienes tienen esa dicha, el almuerzo es después del medio día, con platos fuertes, yuca, arroz con frijoles, moros les dicen, tostones de plátano machacado, tubérculos como el boniato que es parecido a una papa dulce, malanga que es algo parecido a la yuca, y carne de pollo o de cerdo. La comida es lo que llamamos en México cena, que también es algo fuerte. Dado que hay una frase que reza que los viajes ilustran, me dispuse a preguntar y aprender cuanto pudiera, me ha dado buen resultado hacer esto en mis viajes.

En el aspecto académico, encontré una rara situación, estudiantes bien documentados en historia universal por ejemplo, pero desconectados totalmente de lo que ha sucedido en las décadas recientes en el mundo, mi primer shock fue cuando pregunté por las consultas en Internet, google, yahoo, o cualquier buscador que conoce y utiliza cualquier parvulito en México, me dijeron; aquí no tenemos Internet, es extremadamente difícil tener acceso a la web, al que bien le va, el gobierno le asigna una cuenta de correo electrónico, el cual al solicitarlo en una planilla o formato que hay que llenar hay una pregunta que le dice al solicitante; ¿está usted de acuerdo en que su correo pueda ser revisado por el gobierno?, por supuesto el que le pone que no, no le autorizan la cuenta de email. Cuando el afortunado en tener una computadora entra a su software Explorer, -ordenador llaman los cubanos a la PC al estilo de los españoles-, no puede acceder a ninguna página o sitio web, solo a su cuenta de correo. Algo relevante y sorprendente es que el salario promedio del cubano es de 10 a 15 dólares por mes, entre 110 y 170 pesos mexicanos al mes, solo que el litro de gasolina cuesta 0,75 dolares, y muchos otros bienes y satisfactores andan con un valor altísimo comparativamente con el simbólico ingreso que tienen. Por cierto, el dólar no es aceptado, los cubanos utilizan comúnmente el peso cubano, y los extranjeros o para adquirir la mayoría de los bienes se utiliza el CUC, el peso cubano convertible, llamado también divisa, que vale aproximadamente 1.20 dólares cada CUC. No obstante que a los cubanos les dan una pequeña libreta –libretíca dicen allá-, para recibir de las tiendas de gobierno un poco de despensa -cuando hay-, aceite, azúcar, café, etc., leche solo la dan a niños hasta 7 años de edad, parece ser que después de los 7 años el gobierno ya los considera adultos porque les niega a partir de esa edad este producto elemental.

El cubano debe pagar luz, teléfono, y los bienes y servicios que no se incluyen en la dichosa libretíca. Lo increíble es que aplicando la más elemental lógica, uno infiere que las formulas de economía en Cuba no funcionan, aquello conocido como Propensión Marginal al Ahorro, señala que el ahorro es igual al ingreso menos el gasto, solo que aquí el ingreso alcanza para el 20 o 30 por ciento del gasto del mes, en teoría radical los cubanos deberían estar muertos, suena muy cruel pero es la verdad. Esto pareciera un caso de tesis para economistas y sociólogos de Harvard y Yale. Les pregunté a los cubanos como sobrevivían en esta situación fuera de toda lógica, no supieron decirme, entendí que tampoco les queda claro a ellos, alcanzan a musitar en voz baja que Dios los sustenta. El sistema comunista no pudo suprimir el concepto de Dios en el pueblo por más que lo intentó, con razón dicen que los pobres y desposeídos son quienes mejor abrazan una fe, pues les da esperanza y consolación. Al conocer Cuba por dentro, pretendiendo entender como opera su economía, pude percibir que existen en realidad dos economías; la oficial o de gobierno, y la subterránea. El estado es el propietario de todo, fiel a la doctrina marxista, de ser dueña de la tierra, bienes, capital, sin embargo, todos tratan de sacarle algo extra al estado, que es el patrón, por las buenas o por las malas. Quien trabaja en cualquier área dependiente del estado, procura sacar ventaja al negociar por su cuenta lo que pueda, llegándose a la compra, venta e intercambio de bienes y servicios a una fracción del precio normal, lo mismo sucedía en la Rusia previo a la perestroika.

 

 

 

 

Crónicas de un viaje a Cuba. Una lección de vida

Por Marco Polo Istmeño marcopoloistmo@hotmail.com

Parte 2 de 3

Continuamos con nuestras crónicas de un viaje a Cuba.

Llama la atención que el estado cubano, el gobierno, en un afán de alejar al pueblo de la información reciente, por considerarla antirrevolucionaria y reaccionaria, discrimina a los propios cubanos. La gente de la isla no puede ingresar a hoteles, restaurantes, centro de recreación, y muchos sitios turísticos, estos son exclusivos de turistas extranjeros, no pueden adquirir un teléfono celular (lo consiguen con suerte mediante los extranjeros),  hasta para visitar el fuerte del Morro en la bahía de la Habana, hay accesos diferenciados por un lado extranjeros y por otro los cubanos. Solo alcancé a ver dos canales de televisión, me imagino los únicos que existen, del gobierno por supuesto, que pasan programas antiguos, algunos ya ni se ven en México, así como series pirateadas de la televisión norteamericana como los dibujos animados.

Fui al malecón, donde se cunde de familias que no tienen otra diversión más que ir a contemplar el mar. En las tardes y noches se sientan miles de personas, quizás soñando en cruzar las pocas millas que los separa de los cayos de Florida, o pensando en sus familiares que emigraron como balseros o por diversos medios. Mención aparte es el asunto de la chicas que ofrecen sus favores a cambio de un poco de dinero, o de plano intercambiarlos por artículos comunes para los extranjeros, pero inalcanzables y soñados para ellos. Esas chicas han desarrollado un olfato para distinguir a un extranjero a kilómetros de distancia, y cual parvadas abordan al potencial cliente ofreciéndoles su compañía y favores, chicas de todo tipo, predominantemente blancas, desde las en verdad muy guapas que opacarían a la misma Niurka, hasta las que el tiempo y la mala vida borraron todo rastro de belleza exterior. Me quedé pensando en las motivaciones de este antiquísimo oficio, quizás si uno de los argumentos mas recurridos es el de la necesidad, aquí a lo mejor tiene mas relevancia. Desconozco que tan representativo en cuanto a derrama económica y número de visitantes es el turismo sexual para Cuba, ni los índices de incidencia del SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual en la isla, mucho menos cuantos turistas han salido premiados con esa lotería fatal, pero es una realidad innegable que muchos paisanos y turistas de muchos países visitan Cuba no por sus famosos centros nocturnos, o sus hermosas playas, sino por las tristemente célebres jineteras. Este asunto del turismo sexual es un secreto a voces para el gobierno cubano, que en un descuido no solo no lo persigue sino que probablemente lo fomenta. Lo cierto que es una pena, un atentado a la dignidad humana el comercializar su cuerpo, como un objeto desechable, peor aun si es obligado por un sistema político económico que no le da mayores opciones de supervivencia.

Dentro de las contradicciones que se encuentran en la isla, está el ver la Oficina de intereses de los Estados Unidos en la Habana, con su letrero luminoso mostrando mensajes en contra del gobierno cubano, hasta ahora no alcanzo a entender este juego, ese edificio si puede protestar y los cubanos no. El edificio está rodeado de carteles exaltando la revolución cubana, y diciendo toda suerte de pestes en contra de Estados Unidos y sus gobernantes, el capitalismo, imperialismo, etc., y con una gran cantidad de banderas con la clara intención de obstruir el letrero luminoso estadounidense y evitar con ello sea leído por los habaneros. A pesar que en México hay esa rara clase de personas que se dicen políticamente de izquierda, pero les gusta vivir como de derecha, y que se rasgan la vestimenta no por los cubanos, sino por el régimen castrista, la verdad es otra, en el comunismo no hay lugar para la democracia, no hay posibilidad de pensar diferente, de levantar la voz o externar las ideas, por el contrario, prevalece la intolerancia, la dictadura, la persecución. Si bien es cierto son innegables los logros del régimen cubano principalmente en lo deportivo, medicina, educación, conseguir esto al precio de suprimirles las libertades más elementales al pueblo, de expresión, pensamiento, limitaciones en la calidad de vida, etc., considero que no lo justifica. Quisiera ver a nuestros mexicanos burgueses disfrazados de izquierdistas quedarse a vivir para siempre como cualquier proletario en la Cuba comunista, en menos de un mes los tendríamos de vuelta, saliendo de Cuba inclusive como balseros, eso es hipocresía. Otra característica exclusiva de Cuba, es ver a los vehículos circulando en calles y avenidas, la mayoría modelos antes de 1959, algunos una verdadera joya de colección, que ameritaron tomarme unas fotos con ellos para el recuerdo, y otros una verdadera chatarra que se me figuraron son de la época de la primera guerra mundial, pero increíblemente funcionando. Pregunté como le hacían para lograr esto, y me dijeron que el cubano es creativo, improvisador, innovador, como nadie más en la tierra, la necesidad obliga. Todo es creatividad, un viejo cadillac con motor diesel de tractor ruso, vehículos en que todo es injertado, artesanalmente elaborado, es en verdad increíble lo que los cubanos hacen por sus viejos vehículos y por sobrevivir día con día.

Los cubanos que han vivido el antes y después de la revolución, 1959, prefieren callar su opinión, y los que han nacido después de esa fecha, pareciera se han acostumbrado a su condición. Cuando hay gente de visita, prefieren no decir nada por temor a ser denunciados, o que llegue a oídos del gobierno. Hasta que se convencieron que yo no era agente encubierto, ni nada por el estilo, entonces se abrieron y compartieron conmigo sus pensamientos, temores, frustraciones, y comprueba uno que esa aparente lealtad al régimen es solo eso, apariencia, de labios para afuera. En cada manzana, colonia, hay un representante del partido comunista cubano, encargado de "defender la revolución", y esto incluye denunciar a cualquier vecino por actividades, acciones, que se interpreten subversivas, sean comentarios, manera de actuar, hasta les da miedo pensar y adivinen o presuman sus pensamientos contrarios al gobierno y revolución, y eso es muy grave, por ello estos personajes son temidos y en el fondo odiados. En medio de toda esa calamidad, el pueblo cubano sigue siendo alegre –lo dicen ellos mismos-, que hasta se ríen de su propia desgracia, que ciertamente sufre pero no por eso pierde su chispa y alegría. Hasta cuando me platicaban sobre el llamado período especial, que se dio unos años después de la caída del bloque soviético, a inicios de los 90's, cuando Rusia retiró toda su ayuda a Cuba y las reservas de alimentos y bienes en la isla se agotaron. Los cubanos llegaron a comer lo que en México llamamos trapeador, la jerga –trapo- para fregar los pisos, lo  guisaron, con unas escasas verduras y con agua de sal en lugar de aceite porque no había, molían la cáscara de banana para hacer croquetas, cáscara de toronja, y todo  lo que pareciera comestible, pasando por toda clase de aves, gatos, etc., y lo cuentan con grandes carcajadas. Yo escuchaba esto con cara de incrédulo de que esas historias fueran ciertas, lo que más risa aun les causaba a ellos. Otra anécdota que me contaron fue al señalarme que si ya había yo notado que no hay aves en Cuba, les dije; pensándolo bien es cierto, no he visto pájaros, ellos me dijeron hasta con cierto orgullo, ya nos los comimos a todos, incluyendo los de los zoológicos, es más, ni en el mar cercano a la costa hay pescados, nos tienen miedo… no lo creo pero tampoco lo dudo les respondí.

La Habana vieja, en su nombre lleva su distinción, todo es viejo, edificios derruidos, que no soportarán el próximo huracán, quizás ni la brisa de la tarde, hay casas que se caen solas, las líneas de conducción eléctrica están hechas una lastima, estructuras que están en pie porque los cables eléctricos los soportan cuando debiera ser lo contrario, conductores de cobre de un grosor pírrico que ya su vida útil terminó hace varias décadas, hasta los cubanos que se sientan en la tarde en sus banquetas se ven viejos como sus viviendas al fumar sus cigarros y habanos que estoy seguro no son Cohíba.

 

 

 

Crónicas de un viaje a Cuba. Una lección de vida

Por Marco Polo Istmeño marcopoloistmo@hotmail.com

Parte 3 y última

Continuamos con nuestras crónicas de un viaje a Cuba.

La estación de autobuses y trenes de La Habana  están abarrotadas día y noche, todos los que quieren viajar saben donde desean ir pero no saben cuando partirán. Hay que hacer fila de espera, así opera el sistema, y los escasos autobuses disponibles se llenan con las personas conforme llegaron a la estación, y cuando se completa el cupo, hay que esperar el siguiente, o después del siguiente, que puede ser hoy, mañana, o el día después de mañana… o la próxima semana. Para transportarse dentro de la ciudad están los ómnibus articulados, de dos vagones, o bien los llamados "camellos", dos vagones tirados por un tractor remolque, tráiler decimos en México, donde bien podrían inscribirlos dentro del record guinnes por lograr meter a tantísima gente dentro de un mismo vehiculo, además del viaje el pasajero por el mismo precio termina oloroso a mil sudores, magullado, frecuentemente sin cartera, y me cuentan los cubanos jocosamente que en el "camello" es donde salen embarazadas algunas cubanas, preferí no hacer ningún viaje en ese medio, con la explicación tuve más que suficiente.

Visité varias casas de familias promedio, en Cuba el gobierno no tiene dinero para reparar las casas viejas, menos tiene para construir nuevos edificios, fraccionamientos, etc., así que quien se casa en Cuba, por fuerza debe irse a vivir con algunos de los padres, del novio o novia, todo estaría bien sino fuera porque todos los hijos de la familia hacen lo mismo, al grado que en una modesta vivienda viven 3, 4 o 5 familias al mismo tiempo, con los mismos escasos muebles, compartiendo el calor y las penas, eso implica que en casa no hay secretos, privacidad, ni lujos.

Pasear por el centro de la Habana nos lleva a conocer el capitolio, un edificio gubernamental que le debe causar dolor de estomago al gobierno cubano, por su gran parecido –hasta en el nombre- con el capitolio estadounidense. Es obligado caminar por el área llamada catedral para comprar artesanías o por lo menos contemplarlas, por el paseo del prado, conocer por fuera los edificios famosos, hospitales, pero con unas fachadas en ruinas que me recordaron Berlín después de ser bombardeada, ventanas con cristales rotos, paredes que claman por un poco de pintura. Pasé a ver el museo de la revolución con su replica del Granma, varios parques, el cañonazo de las 9 pm en el Morro, los carruajes tirados por caballos, ver circular algún mercedes benz de reciente modelo que infiero debe ser de un encumbrado dirigente del partido comunista cubano, y muchos contradictorios etcéteras, todo condimenta a la Habana de una manera única, especial, surrealista. Aproveché para visitar a talentosos artistas en sus casas; pintores, artesanos, músicos de todo tipo, me deleité escuchando desde un romántico bolero de Agustín Lara hasta la alegría de la timba o un son cubano, mientras disfrutaba en cada ocasión de una tasita de café concentrado con tanta cafeína que hasta ahora me mantiene despierto y nervioso, el café se lo invitan a uno con cordialidad y no se puede ni debe despreciar, la gente cubana es todo corazón, talento, y con una candidez natural.

Leí varios números del diario oficial Granma, nombre que tomaron de la barcaza que utilizó Fidel Castro en su invasión a Cuba cuando partieron de Tuxpan Veracruz México, y nombre que lo tomaron como propio, sin embargo irónicamente es una expresión norteamericana con la que se le llama a una abuela. El contenido de un número muy atrasado del periódico era advertir que los que tuvieran señales ilícitas o piratas de televisión satelital estaban cometiendo un delito grave, porque todos los programas extranjeros buscaban socavar los principios revolucionarios, el gobierno hace su lucha en evitar que llegue información al pueblo, sabe muy bien que el conocimiento es poder, y el poder no está en sus planes compartirlo. Pasando a otro tema, me asombré que los cubanos son tan creativos e inteligentes, que quien sabe como, pero ellos piratean la señal de los satélites, bajan la señal sin pagar, y en ese mar de corrupción y valores entendidos, pasándole señal al policía o delegado del partido comunista o de perdidas un regalito, disfrutan mientras se puede de esa suerte. Todo era sorprendente para mí, uno de los mayores delitos me decían mis amigos cubanos es matar una vaca, 30 años de cárcel,  una verdadera novedad porque había leído que eso sucedía en la India, donde las vacas son sagradas, pero ellos juran que es más sagrado en Cuba que en la propia India. El costo de la carne de res es inaccesible para el 99 % de la población, como siempre, lo toman a risa y dicen que es porque el gobierno los cuida mucho y no quiere que les de mal de gota (acido úrico) y por esa razón no les dan a comer ese tipo de carne malsana. Es increíble que la mayoría de los cubanos literalmente pasan años sino es que toda su vida sin probar la carne de res, es de imaginarse que esa minoría de privilegiados, los funcionarios del partido comunista, los de altos puestos en el gobierno, los deportistas famosos, y otros miembros de la élite, ellos si tienen acceso a lo que está prohibido para la plebe.

Probé la cerveza Bucanero, de por sí nunca he sido afecto a la cerveza, pero esta se me hizo con un sabor demasiado fuerte, me invitaron una malta de la misma marca, y su sabor no era del todo bueno, le hice el feo al ron Habana Club, es mucho dinero para alguien que no le gusta el alcohol como yo, ni me anime por los puros Cohíba, que fuman los que quieren imitar al Ché, a Castro, a Hemingway, o a quien sabe quien, eso si mis rositas de maíz, palomitas decimos en México, esas sí no se me escaparon. Fui a conocer el puerto de Mariel, donde salieron los marielitos tristemente famosos en aquel histórico éxodo a Florida, visité Pinar del Río, Matanzas donde está Varadero y las cuevas de Bellamar, etc. Escribir sobre todas mis visitas me llevaría un voluminoso libro, con tanta actividad se me hicieron nada los días. Me traje a manera de recuerdo una buena dotación de billetes de 3 pesos cubanos, traen la figura del Ché Guevara, estos billetes en el futuro valdrán una fortuna, porque serán parte de la historia de una Cuba que ni García Márquez hubiera podido imaginarse para Macondo en Cien años de soledad.

Salí de Cuba de madrugada lleno de sentimientos encontrados. Llegando al aeropuerto de la ciudad de México, una hora atrasada respecto al horario de Cuba, sí, adivinaron, pedí de inmediato una orden de arrachera de primera, con mi respectiva coca cola que mi organismo ya extrañaba y demandaba. A mis amigos cubanos les dejé a manera de obsequio mis artículos personales, mi ropa y mis enseres, regresé con lo que tenía puesto encima, traje en cambio artesanías para regalar a familiares y amigos que me salieron a precio de ganga. Descubrí para mi propia sorpresa, que en Cuba dejé parte de mí, de mi corazón, de mi humanidad, de mi asombro y sorpresa, y traje conmigo mi vergüenza, mi conciencia lastimada, de ver una realidad que sacude y quita el sueño, de saber que los mexicanos con todo y los problemas que nos aquejan somos privilegiados tomando como cruel referencia al pueblo cubano, me refiero a las libertades, a las condiciones político sociales, pero nos sentimos inferiores al verlos estoicos y sin perder la alegría en medio de su desventura. Estar en Cuba, es viajar al pasado, a un pasado lejano en el tiempo, de hace cosa de medio siglo,  pero tan cerca geográficamente de nosotros, que no podemos evitar ver ni ignorar. Quisiera poder decir que todo lo que escribí lo soñé una noche que cené demasiado, pero desgraciadamente todo es verdad, lo viví, lo palpé, compartí la pena con los cubanos, ahora la estoy compartiendo contigo que lees estas crónicas. El día que el régimen comunista cubano caiga, que ha de suceder más temprano que tarde, nos debe preocupar que el pueblo no está preparado para enfrentar el riesgo de ser dueño de su propio destino, y es lo que aprovecharán los sátrapas y buitres para sacar su botín de entre las ruinas, a costa de lo que sea, para ejemplo tenemos a una Rusia en manos de las mafias. Por último, Dios salve a los venezolanos, bolivianos, ecuatorianos, nicaragüenses, de un día padecer lo que padecen los cubanos, no saben en que avispero se están metiendo con los ayatolas y mesías que tienen y que en mala hora eligieron como presidentes, allá ellos, en el pecado llevarán la penitencia. Estaré quizás esquizofrénico, porque deseo llevar a mi familia a Cuba, y no precisamente a Varadero y su mar color verde turquesa, quiero que mis hijos vean, palpen, sientan, lo que es vivir en una condición tan adversa, y como a pesar de querer hacer a los cubanos perder la fe y la esperanza, siguen en pie y haciendo por la vida, luchando, esperando sea en silencio o con música y percusiones, a lo lejos un mejor futuro, o a lo cerca la remesa económica de algún familiar desde el exilio enviado por Western Union. Eso es conocer por dentro Cuba, una verdadera lección de vida.

 



sábado, 4 de septiembre de 2010

EL MUSEO VIRTUAL MÁS GRANDE DEL MUNDO

Con el advenimiento del Internet  el mundo se ha acercado y recorrerlo es más fácil.

Así, tenemos la oportunidad de visitar y conocer al museo virtual más grande del mundo

Sólo tiene que dar click en el siguiente enlace.

http://www.mystudios.com/artgallery/ 

 



lunes, 9 de agosto de 2010

Siempre que sucede lo mismo pasa igual

 

Y lo dijo Enrique Galván-Duque Tamborrel

 

 

Como todos los grandes viajeros,  yo he visto más cosas de las que recuerdo, y recuerdo más cosas de las que he visto.

 

 

En los viajes, el niño sólo piensa en la partida, el adulto en el porqué, y el viejo en el regreso.

 

 

Todas las cosas bellas gustan del viajar.  ¡Hasta las perlas salen del fondo oscuro del mar y atraviesan las inmensidades para colocarse en la diadema de los reyes y en el cuello de las princesas!

 

 

El andar tierras y comunicar con gentes hace a los hombres discretos.

 

 

…más yo tengo por lunático quien sube un caballo acuático, cuando le tiene en terrestre.

 

 

Une hirondelle en ses voyages avait beauccoup appris.  Quiconque a beaucoup vu peut avoir beaucoup retenu.

 

 

¿Por esa pequeñez te desazonas? Pues hoy viajan así muchas personas.

 

 

No se viaja por viajar, sino por haber viajado.

 

 

Hay un castigo, tanto para los viajeros como para los inconstantes; todas las ciudades y todas las mujeres se parecen terriblemente.

 

 

Viajar es reformarse.

 

 

¡Y alegría de un viajar en compañía!

 

 

Viajar es la manera más agradable, menos práctica y más costosa de instruirse; por eso los ingleses han hecho del viaje una especialidad.

 

 

¡Viajar siempre!  El bauprés, a lo desconocido; hacia perpetuos hielos o hacia tierras solares: el rumbo me es igual!

 

 

Eso de moverse mucho y de ir de aquí para allá, no es cosa que desarrolle ni aumente mucho el magín.

 

 

Viajar es pasear un sueño.

 

 

Más anima en la generalidad de los viajes la idea de marcharse que la de llegar.

 

 

A PARIS EN BURRO.

 

 

Siempre será consabido que lo mejor del viaje es el regreso a casa.

Hasta luego – bye – au revoir – adeus – vislát – vaarwel – ciao – Slán agat – pa - до свидания - tchau

 

 



miércoles, 4 de agosto de 2010

De visita... ¡por Oaxaca!

 

Por: Manuel Velásquez

Julio / 2010

 

Huāxyacac, o "lugar de huajes" en náhuatl. De ahí se deriva el nombre de Oaxaca, que es como los conquistadores españoles bautizaron a lo que luego Hernán Cortés describiría en la Corte española como el lugar que se describía fácilmente ¬–en términos orográficos–, tomando un papel y arrugándolo, al extenderlo se tendría una idea de cómo era el sitio.

 

A lo largo de los años, Oaxaca ha cautivado a miles de personas. Desde los propios aztecas hasta a los actuales turistas provenientes de países tan alejados como Japón, China y Alemania.

 

Sin embargo, trataremos de hacer una lista de los lugares para visitar en esta multifacética ciudad. El objetivo es que en estos días vacacionales el querido lector de estas líneas tenga una simple referencia de lugares que probablemente no sean tan turísticos, pero que dejarán un gran sabor de boca a aquellos que quieran disfrutar al máximo su estancia en esta entidad.

 

Dividiremos la entrega neta, por motivos de espacio, en dos partes. En la primera, hablaremos acerca de los lugares en la ciudad, aquéllos a los cuales no tardará mucho tiempo en llegar.

 

El primer lugar que debe visitar sin falta es el Centro Histórico, sin embargo aquí hay varios lugares para ver, empezando por el primer cuadro, el Zócalo de la ciudad. Ahí se puede pasar horas visitando el museo que está dentro del antiguo Palacio Municipal, para conocer algo de historia y tradiciones de Oaxaca. Saliendo puede ir al Bar Jardín, un restaurante con un gran servicio de botanas y bebidas, a la orden para refrescarse.

 

Si es del agrado del visitante, también puede entrar a la Catedral, ya que dentro de ella se encuentran grabados y pinturas del barroco mexicano.

 

Otra visita obligada es la del mercado que se encuentra a una cuadra del Palacio Municipal. Ahí se podrá encontrar con artesanía, especias, y una gran cantidad de comida típica. Podrá comprar desde el quesillo –o mejor conocido como queso Oaxaca–, hasta chapulines o saltamontes para comer. Verdaderos manjares oaxaqueños.

 

Se debe caminar por el andador turístico, ahí hay muchísimas cosas que ver, desde el Museo de Arte Contemporáneo –a una cuadra de la Catedral–, hasta las galerías de arte, como La Mano Mágica; bares, como Tapas & Pisto, desde donde se tiene una gran vista de la Iglesia de Santo Domingo; restaurantes, como Los Danzantes, en donde se podrá tener una experiencia culinaria extraordinaria.

 

A la iglesia de Santo Domingo se le deberán invertir varias horas para visitar tanto el templo, que es una maravilla y una obra de arte en toda la extensión de las palabras, así como el convento, que es un gran museo en donde se pueden encontrar grandes referencias de la época de la Colonia.

 

También vale la pena conocer el hotel Camino Real, que se encuentra a dos cuadras de la iglesia de Santo Domingo, éste fue en principio un convento de monjas, luego se convirtió en una cárcel, hasta que fue restaurado y concesionado a la cadena de hoteles.

 

Si se tienen los ánimos y las ganas para salir en la noche, un gran lugar para bailar toda la madrugada es Bar Central, ahí la música es totalmente diferente a la que se puede escuchar en cualquier otro bar. Es muy al estilo del Buda Bar en París.

 

Si se desea algo más tranquilo, puede ir a cenar a los numerosos restaurantes que hay en el centro. Sin embargo, si desea una cena verdaderamente oaxaqueña, debe ir a las "Tlayudas de libres", ubicada en la calle de ese mismo nombre. Cabe aclarar que la tlayuda es el equivalente a la pizza.

 

Hay muchísimos más lugares en toda la ciudad para visitar, pero éstos son imprescindibles para darse una pequeña probadita de lo que es Oaxaca.

Si desea conocer otros sitios no dude en preguntarle a un oaxaqueño, seguro que él le dirá con gusto a dónde ir y lo tratará como si fuesen viejos conocidos. Hospitalidad oaxaqueña al por mayor.

 

                        En la misma tónica del envío anterior y a diferencia de éste, aquí se pretende hacer una semblanza de los lugares más representativos y que una persona debería visitar si se encuentra en territorio oaxaqueño. Ahora toca a los sitios que están fuera de la ciudad, éstos pueden ser desde pequeños poblados alrededor de la capital o las ciudades costeras.

 

Algunos de los lugares obligados para visitar son los de tipo arqueológico. Cabe decir que en Oaxaca existen numerosos sitios prehispánicos, sin embargo, los que son abiertos al público y totalmente turísticos son pocos. Entre ellos están los principales: Monte Albán y Mitla.

 

Monte Albán es un complejo de edificaciones en lo alto de una meseta que domina el Valle de Oaxaca. Fue construida durante el reinado de los zapotecas. Fue su principal centro ceremonial a lo largo de casi mil años.

 

Mitla o "lugar de muertos", en contra parte, fue el principal centro ceremonial de los mixtecos, los cuales lo construyeron alrededor del siglo I. Este sitio, se encuentra a unos 20 minutos por carretera de la Ciudad de Oaxaca. Mientras uno se dirige a él puede parar en El Tule, hogar del milenario y famoso árbol que lleva el mismo nombre que el poblado que lo alberga. También puede pasear por las productoras artesanales de mezcal, alcohólica típica oaxaqueña, la cual es hecha de la destilación del maguey.

Si se tiene más tiempo, se debe ir a Hierve el Agua, que se encuentra a unas dos o tres horas en carretera de la ciudad. Ahí se podrán admirar las intrincadas y curiosas formas que los manantiales adquirieron a lo largo de los años. En dicho lugar yace una cascada fosilizada por la sal, que tiene una caída de unos 50 metros.

 

Alredor de la ciudad se encuentra Zaachila, un poblado que está a unos 15 minutos. Si acude, no se debe de perder el restaurante "La Capilla", en donde podrá comer todos los antojos regionales preparados de la forma artesanal y con la excelencia culinaria inherente de los oaxaqueños. De regreso a la ciudad pasará por Cuilapan de Guerrero, lugar donde fue fusilado el prócer patrio de ese nombre y hogar de una de las maravillas arquitectónicas del estado.

 

En Cuilapan se encuentra uno de los conventos dominicos, que junto con Santo Domingo (hablamos de esta iglesia en la entrega pasada) y con Yanhuitlán, forman uno de los más bellos lugares arquitectónicos del país.

 

Otros sitios que no se debe perder son Arrazola y Atzompa, en donde se elabora el barro negro de la manera tradicional. Con este material se hacen desde pequeños vasos hasta vajillas, cacerolas y ollas. Asimismo, en estos poblados podrá apreciar la elaboración de los alebrijes, figuras intrincadas y multicolores, que por lo general son muy estilizadas, y que representan animales o monstruos dignos de un cuento de JRR Tolkien.

 

Trate de darse una escapada al litoral oaxaqueño. Las playas de Huatulco, con su complejo hotelero son una de las mejores opciones para vacacionar en el país. Ahí se podrá encontrar un hotel para todos los gustos. Desde el lujoso resort & spa, hasta el hotel que tiene actividades para toda la familia.

 

Si lo que se desea es gastar menos, pero igualmente visitar las maravillosas playas oaxaqueñas, tiene la opción de ir a Puerto Escondido, paraíso del surf y en donde podrá encontrar un pueblito costero con un gran ambiente fiestero por las noches y unas relajantes playas por las mañanas.

 

Con esto concluimos una pequeña reseña de lo que se puede hacer en Oaxaca. Pero, sin duda, una de las mejores formas para conocer los lugares más recónditos de este maravilloso lugar, es preguntarle a un oaxaqueño, que como siempre, estaremos gustosos por atenderlo y brindarle nuestra casa para que usted disfrute su estancia.

 

 



martes, 8 de junio de 2010

La gran ilusión de Matías Romero

Antero Duks

 

A 100 años de su puesta en marcha, la línea ferroviaria México-Oaxaca del antiguo ferrocarril mexicano del sur sigue dando al hombre un enorme servicio y asombrándonos por lo que entonces fue una auténtica proeza: atravesar la agreste e imponente cordillera de la Mixteca.

En las colonias Vértiz Narvarte y Del Valle, de la ciudad de México, una calle lleva el nombre de Matías Romero. Más o menos a la mitad del trayecto ferroviario entre Salina y Cruz y Coatzacoalcos hay una población oaxaqueña que también se llama así.

En Ciudad Satélite la nomenclatura municipal lo honra de igual modo. Y un instituto de estudios e investigaciones internacionales de la Secretaría de Relaciones Exteriores ostenta con orgullo la misma denominación. ¿Quién fue el personaje merecedor de tales reconocimientos' ¿Qué relación tuvo con el ferrocarril de Puebla a Oaxaca que se empezó a construir hace un siglo?

UN POLIFACÉTICO E INCANSABLE VIAJERO

Muchos recuerdan a Matías Romero como el casi eterno representante diplomático de México en Washington, donde residió alrededor de 20 años. Ahí defendió los intereses del país durante los gobiernos de tres presidentes: Benito Juárez, Manuel González y Porfirio Díaz. Fue amigo del primero y del tercero, así como del general Ulises S. Grant, combatiente en la guerra de Secesión y luego presidente de los Estados Unidos. También fue Romero secretario de Hacienda en varias ocasiones, promotor de actividades agrícolas en el sureste de México y decidido impulsor de la construcción de ferrocarriles mediante el concurso de inversiones extranjeras. Por más de 40 años estuvo en el servicio público. Murió en Nueva York en 1898, a los 61 años de edad, dejando una importante obra escrita sobre temas diplomáticos, económicos y comerciales.

Quizás menos personas sepan que Matías Romero fue un viajero incansable. En aquellos tiempos  en que viajar tenía visos de heroísmo, pues casi no había caminos ni posadas ni vehículos confortables en gran parte del país, este polifacético personaje salió de la ciudad de México y llegó hasta Quetzaltenango, en Guatemala. Durante cerca de 6 meses estuvo en movimiento. A pie, en tren, a caballo, en mula y en barco recorrió más de 6300 Km. Fue de México a Puebla por ferrocarril. Siguió a Veracruz en tren y a caballo. Ahí estuvo en San Cristóbal, Palenque, Tuxtla, Tonalá y Tapachula. Luego pasó a Gyatenakam donde hizo tratos con el caudillo de ese país. Rufino Barrios. Volvió a la ciudad de México tras ocuparse de sus fincas y negocios: el cultivo del café y la explotación de madera y de caucho. En marzo de 1873 estaba de nuevo en Guatemala, esta vez en la capital, donde se entrevistó frecuentemente con el presidente García Granados durante los seis meses que permaneció en aquella ciudad.

Como escribió su biógrafo, Romero escaló montañas, atravesó pantanos y marismas y pasó por "las tierras cálidas y húmedas de Veracruz, Campeche y Yucatán durante los terribles meses de verano... Llegó a donde solamente los primeros conquistadores habían llegado siglos antes".

No fue ése su primer viaje. A los 18 años de edad, en octubre de 1855, tomó el viejo camino de Oaxaca a Tehuacan, por el que durante siglos se habían movido las recuas que llevaban el principal producto de exportación oaxaqueño: la grana o cochinilla, valioso tinte muy codiciado por los europeos. Todavía en ese año en el que el joven Matías dejaba para siempre su ciudad natal, se exportaron 647125  libras de grana, por un valor superior a 556 mil pesos.

Llegó a la ciudad de México, después de una estancia en Tehuacan, a bordo de una de las diligencias de don Anselmo Zurutuza, el empresario de transportes que ponía en comunicación a la capital de la República con Puebla y Veracruz y con numerosas ciudades del interior.

En esa época, la diligencia era un signo de la modernidad. Este vehículo había sustituido con ventaja a los coches de "bombee", "pesados y lentos como litigio de testamentaria", según escribió Ignacio Manuel Altamirano.

Las innovaciones técnicas ejercían una fascinación especial sobre Matías Romero.  Pronto quedó atrapado por otro símbolo del progreso: el ferrocarril. Así, a poco de avecindarse en la ciudad de México, fue a conocer el avance de las obras de la estación ferroviaria que se estaba construyendo en la Villa de Guadalupe.

Y en agosto de 1857 puso los ojos por primera vez en una locomotora: la Guadalupe (tipo 4-4-0), construida por Baldwin en Filadelfia en 1855, y que se había conducido por partes desde Veracruz hasta los 2 240 metros del Altiplano central en carretas tiradas por mulas. Poco después hizo su primer viaje en tren del Jardín de Santiago en Tlatelolco a la Villa a lo  largo de 4.5 kilómetros de recorrido. Buena parte del trayecto correspondía a la vía instalada en la Calzada de los Misterios, la cual se usaba también para la circulación de carruajes, jinetes y peatones.

Los tiempos turbulentos por los que atravesaba el país pronto obligaron a Matías Romero a emprender otros viajes. Comenzada la Guerra de Reforma, siguió al gobierno legítimo en su peregrinar azaroso. Así, estuvo en Guanajuato en febrero de 1858. al mes siguiente, ya en Guadalajara, fue reducido a prisión por los soldados amotinados que estuvieron a punto de disparar contra el presidente Juárez. Liberado, no sin antes sufrir la amenaza de fusilamiento, cabalgó hacia el Pacífico sobre una bestia y una silla que adquirió de su peculio. En las alforjas llevaba los escasos fondos de la Tesorería de la Federación, puestos bajo su cuidado. Llegó a Colima, tras fatigosas cabalgatas nocturnas, en ilustre compañía: Benito Juárez, Melchor Ocampo, secretario de Relaciones, y el general Santos Degollado, jefe del menguado ejército de la República.

De esa ciudad se dirigió a Manzanillo desafiando los peligros de la Foto: Archivo General de la Naciónlaguna de Cuyutlán con sus hambrientos lagartos que parecían "troncos pardos de árboles flotantes" de tantos que eran. Los saurios aguardaban con paciencia un error del jinete o un mal paso de la mula para tragarse a ambos. Es de suponerse que no siempre satisfacían su voraz apetito.

En cambio, los mosquitos, que también infestaban las aguas estancadas, se despachaban sin misericordia alguna. Por eso, otro viajero ilustre, Alfredo Chavero, dijo que en la laguna había "un enemigo que no se ve, que no se siente y que no se puede matar: la fiebre." Y  agregó: "Las diez leguas de la laguna son diez leguas de putrefacción y de miasmas que inoculan el mal al pasar".

Matías Romero sobrevivió tan duros trances y en Manzanillo se embarcó hacia Acapulco y Panamá Cruzó el Istmo en tren (fue su segundo viaje por ferrocarril) y en Colón abordó otro navío para dirigirse a La Habana y a Nueva Orleáns, tras navegar por el delta del Mississipí. Por fin, luego de una travesía marítima de tres días, llegó a Veracruz el 4 de mayo de 1858. En ese puerto se instaló el gobierno trashumante de los liberales y ahí estuvo Romero a su servicio, como empleado de la Secretaría de Relaciones Exteriores. El 10 de diciembre de 1858, a bordo del mismo barco en el que había llegado (el Tennesse), salió hacia los Estados Unidos para asumir su cargo de Secretario de la Legación de México en Washington. Ya en aquel país, navegó río arriba por el Mississipi hasta Memphis, donde tomó el tren local, que "paraba en todas partes e iba pletórico de fumadores, junto con algunos esclavos muy sucios y algunos muchachos". En Gran Junction pasó a otro tren, con carro dormitorio, y reanudó el viaje: Chattanooga, Knoxville, Lynchburg, Richmond y Washington, a donde arribó en la víspera de Navidad-. Durante el resto de su vida Matías Romero viajó mucho y llegó a conocer muy bien los ferrocarriles de Estados Unidos y de varios países europeos.

EL FERROCARRIL DE PUEBLA, TEHUACAN Y OAXACA

¿Cómo se vería el territorio oaxaqueño desde una nave espacial? Se vería en su mayor parte como encerrado en sí mismo, como dentro de un cerco de montañas, de estribaciones y cañadas. Las tierras frías darían la cara a los cálidos valles situados entre 1400 y 1600 m de altitud.  En el Pacífico, tras la abrupta sierra Madre, una estrecha franja costera de unos 500 Km. de largo volvería la espalda a los valles centrales y a los escalonamientos y cañones montañosos. El Istmo de Tehuantepec, escudado por otro valladar orográfico, constituiría por derecho propio una región distinta.

Desde las alturas de ese observatorio privilegiado se contemplarían también dos casos especiales. Uno, el de la Mixteca Baja, algo aislada de la parte central y más integrada geográficamente a la vertiente del Pacífico. Otro, el de la Cañada de Quiotepec, o Mixteca Oriental, zona baja y cerrada que separa a las tierras zapotecas del centro y del oriente del país, y que por eso ha sido paso obligado de una de las rutas tradicionales que han intentado remediar el relativo asilamiento oaxaqueño. Esta ruta es la de Oaxaca-Teotitlán del Camino-Tehuacán- Puebla.  La otra va por Huajuapan de León y por Izucar de Matamoros.

Pese a su gran familiaridad con distintos medios de transporte, Matías Romero nunca pudo ver a Oaxaca desde el aire. Pero tampoco le hizo falta. Pronto comprendió la necesidad de luchar contra el aislamiento y la escasez de comunicaciones de su tierra. Así, hizo suya la tarea de llevar el ferrocarril hasta su ciudad natal y se convirtió en decidido promotor de este "heraldo del progreso", en México. Amigo de presidentes y de grandes personajes de la política y las finanzas en su país y en Estados Unidos, utilizó sus relaciones para impulsar las empresas ferroviarias y otras actividades de mejoramiento económico.

De 1875 a 1880, el gobierno de Oaxaca había celebrado algunos contratos de concesión para construir un ferrocarril que comunicara un puerto del Golfo, con la capital oaxaqueña y con Puerto ángel o Huatulco en el Pacífico. Faltaban recursos y las obras no se emprendían. Matías Romero, en representación de su estado natal, promovió activamente el proyecto. Contribuyó a que su amigo Ulises S. Grant, expresidente de los Estados Unidos, viniera a México en 1880. Luego en 1881, propició la constitución de la Mexican Southern Railroad co., en Nueva York. El presidente de la compañía concesionaria del ferrocarril de Oaxaca era nada menos que el general Grant. También participaban otros magnates ferrocarrileros estadounidenses.

Matías Romero puso grandes esperanzas en este ferrocarril. Pensaba que daría "vida, progreso y prosperidad a todos lo estados del sureste de nuestro país. Que...son los más ricos de nuestra nación y que ahora se encuentran en un estado verdaderamente lamentable". La compañía presidida por Grant tuvo grandes dificultades financieras y pronto quebró.   El antiguo guerrero de la contienda civil estadounidense quedó en la ruina. A tal punto, que Matías Romero le prestó mil dólares. (Muchos años antes también había brindado auxilio pecuniario a Benito Juárez, entonces presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Aunque a éste únicamente le prestó cien pesos.)

En mayo de 1885 se declaró la caducidad de la concesión, sin que la Mexican Southern Railroad Co., hubiera tendido un solo kilómetro de vía. El sueño de Matías Romero parecía esfumarse.

Por fortuna para sus anhelos de progresos, las cosas no quedaron ahí, Ya sin su intervención, pues otra vez representaba a México en Washington, se autorizó una nueva franquicia para el ferrocarril en 1886. Tras diversas peripecias administrativas y financieras, una empresa inglesa comenzó a construirlo en septiembre de 1889. Los trabajos avanzaron con rapidez. En apenas tres años y dos meses se tendió la vía angosta entre Puebla, Tehuacan y Oaxaca. La locomotora atravesó triunfante la Mixteca Oriental y pasó por el cañón de Tomellín. Venció los obstáculos de un medio agreste, lo mismo que las reticencias de los incrédulos y las dudas de los temerosos. Desde 1893 funcionó plenamente el Ferrocarril Mexicano del Sur. Sus 327 kilómetros de rieles estaban ahí. También sus 28 estaciones, 17 máquinas de vapor, 24 vagones de pasajeros y 298 furgones para transporte de carga. Así se concretaron los sueños de Matías Romero, el incansable promotor y viajero.


EL OLVIDADO MATÍAS ROMERO

"Los pasajeros que se han transportado cómodamente por el mar, procedentes de Nueva Orleáns y otros lugares de la costa del golfo, desembarcan en Coatzacoalcos para reanudar su acuático viaje ahora a bordo del lujoso barco de palas Allegheny Belle (traído exprofeso desde el Mississippi) que remonta un anchuroso río Coatzacoalcos hasta el paraje llamado Súchil, (cerca del actual poblado de Matías Romero;) y de aquí, en traqueteantes carruajes, hasta el Pacífico donde han de embarcarse hacia San Francisco." ¿Fantasioso? de ninguna manera. Lo anteriormente dicho era ofrecido por la Tehuantepec Railway Company of New Orleans, a mediados del siglo XIX.   En los primeros estudios que sirvieron de base para el trazo definitivo del Ferrocarril Transístmico, colaboró en forma importante, en los albores de su destacada actividad profesional   el ingeniero geógrafo José Tamborrel Siqueiros (abuelo materno del Ing. Enrique Galván-Duque Tamborrel), misma que lo llevó posteriormente a encabezar la Comisión Mexicana para el trazo de la frontera con Guatemala..

Foto: Archivo General de la NaciónLa empresa realizaba una travesía por mes y el servicio fue aprovechado por centenares de gambusinos que así se trasladaron a California.

En 1907, Matías Romero, Oax. vio pasar el ferrocarril Coatzacoalcos Salina Cruz, en cuyos días de apogeo llegó a haber 20 corridas diarias e ingresos netos de 5 millones de pesos al año-, pero que 7 años después cayó en desuso por la competencia del Canal de Panamá. Sin embargo, en Matías Romero (antiguamente Rincón Antonio) no decayó la actividad ferroviaria, tuvo talleres e industria mecánica afín de bastante importancia fomentada por el nuevo ferrocarril Pan-Americano (1909) que corría desde San Jerónimo ---hoy Ciudad Ixtepec--- hasta Tapachula, como continua haciéndolo hasta hoy.

La población de Matías Romero, de unos 25000 habitantes aproximadamente, de clima caluroso y rodeada por el paisaje del Istmo, ofrece dos pequeños hoteles; el Castillejos y el Juan Luis: hay excelente artesanía de filigrana de oro y de plata procedente de la vecina Ciudad Ixtepec (junto a Juchitán), que fuera base aérea militar durante la Segunda Guerra Mundial.

 



sábado, 8 de mayo de 2010

Países más limpios del mundo

 

Forbes
Por: Christopher Helman

martes 4 de mayo de 2010

 

Islandia es el país más limpio del mundo. Quizás resulte difícil de creer en estos momentos, cuando nubes de cenizas volcánicas dejan cientos de vuelos en tierra en todo el norte de Europa. Sin embargo, según los investigadores de las universidades de Yale y Columbia, la isla nórdica es la primera de 163 países en el índice de Rendimiento Medioambiental.

 

Los investigadores han asignado puntuaciones a los países, basándose en 25 indicadores, incluida la calidad del agua y del aire, emisiones de gases de efecto invernadero y los efectos del medioambiente en la salud de la población. (Si desea obtener más información sobre la metodología, haga clic aquí.) Una puntuación de 100 es excelente. Sierra Leona se encuentra en la última posición de la lista, con una puntuación de 32. Estados Unidos está hacia la mitad; su puntuación es de 63,5. Islandia ha conseguido los máximos honores, con una puntuación de 93,5, gracias a su gran reserva de agua limpia, un gran número de zonas naturales protegidas, un buen sistema de salud nacional y una gran cantidad de potencia geotérmica, normalmente limpia.

 

En fotos:

Los 10 países más limpios del mundo

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Los mayores proyectos de energía ecológica del mundo

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Los multimillonarios más ecologistas del mundo

 

¿El volcán Eyjafjalla logrará echar por tierra estos excelentes resultados cuando en 2012 los académicos vuelvan a hacer las pruebas? La respuesta es "no". "Nosotros no valoramos los desastres naturales", afirma Daniel Esty, catedrático de legislación medioambiental en la universidad de Yale, director del índice de desempeño medioambiental (EPI, Environmental Performance Index) y autor del aclamado libro Green to Gold. El índice está ponderado con una métrica que realiza un seguimiento del desempeño de los gobiernos con respecto a los objetivos de políticas medioambientales, como el acceso a agua potable y las condiciones de salubridad, protección del hábitat y emisiones industriales. La cantidad de dióxido de sulfuro que se emite debido al uso de combustibles cuenta, pero no así la que emiten los volcanes.

 

Hay dos formas de que un país llegue al primer puesto de la lista de EPI. La primera es ser un país bendecido con grandes reservas de agua limpia y un ecosistema variado, y no haberlo estropeado con un industrialismo desenfrenado. Por eso Cuba, Colombia y Costa Rica han recibido tan buenas puntuaciones.

 

La otra opción es que un país se haya industrializado y haya contaminado su medioambiente pero haya llegado a alcanzar la riqueza suficiente como para empezar a limpiarlo. Este es el caso de los países europeos: de los países que ocupan los treinta primeros puestos, más de la mitad son europeos.

 

"Cuanto más rico, más contaminado, pero solo hasta un cierto punto. Luego, empiezas a limpiar", explica Christine Kim, de la universidad de Yale y directora de investigación para el EPI.

 

Según Esty, Estados Unidos sigue mejorando. "Hace 40 años, Estados Unidos habría tenido una mala puntuación", como China (puesto 121) o la India (puesto 123). A medida que ha ido madurando, Estados Unidos ha hecho grandes esfuerzos para limpiar lagos, ríos y arroyos, y prácticamente toda la población dispone de acceso a agua potable. La calidad del aire también ha mejorado mucho en lugares como Los Ángeles. Además, como explica Esty, "ningún otro país administra mejor sus zonas forestales". A pesar de la plaga de los escarabajos del pino, que ha destruido millones de hectáreas de bosques en la costa oeste, "Estados Unidos se está reforestando muy rápidamente".

 

Todo esto suena muy bien así que, ¿por qué Estados Unidos está muy por debajo de los países europeos? "En Estados Unidos, la gente se sorprende de que Estados Unidos ocupe este puesto tan bajo. En Europa se sorprenden de que Estados Unidos ocupe este puesto tan alto", comenta Esty.

 

Esta diferencia de percepción se debe a las emisiones de gases de efecto invernadero, aspecto en el que Estados Unidos obtiene unos resultados bastante pobres debido al extenso uso que hacemos del carbón, que representa un 50% de la generación energética, y la utilización del coche para recorrer grandes distancias. Los países que están tan industrializados como Estados Unidos, como Japón (puesto 20), Alemania (17) y el Reino Unido (14) obtuvieron mejores resultados. Lo mejor que puede hacer Estados Unidos para mejorar su puntuación es darle un impulso fuerte a la generación de energía nuclear y el gas natural.

 

Sin embargo, ¿podremos superar alguna vez a Cuba, que está en novena posición? Bueno, la escasa base industrial de Cuba limita su contaminación, mientras que su servicio de salud pública contribuye a limitar las enfermedades relacionadas con el medioambiente. Al menos, esa es la historia que cuentan los datos.

 

"Algunos de los datos que nos llegan de Cuba están cocinados", afirma Esty. También hay ciertas dudas acerca de la veracidad de los datos de China. Por otra parte, la calidad de los datos de Estados Unidos es muy elevada debido a que "[en Estados Unidos] sí podemos publicar las malas noticias". A pesar de los recelos que pueda haber sobre los datos de Cuba, "nosotros no utilizamos nuestra opinión sobre los datos para bajar la valoración de un país".

 

Otro caso inusual es el de Bélgica, que está muy por detrás de sus vecinos Francia, Países Bajos y Alemania, y del resto de Europa Occidental. Bélgica está en el puesto 88, al mismo nivel que Ucrania y por debajo de todos los demás países de Europa. Los datos de Bélgica demuestran "unos resultados muy pobres, sistemáticos e irrefutables", afirma Esty. Menos energía nuclear, peor calidad del agua y menor protección de las zonas naturales.

 

Esty advierte que es más útil para los responsables del desarrollo de las políticas de los países comparar los resultados de un país con los de otros países que se encuentran en su mismo nivel. Los países con grandes áreas desérticas, inevitablemente tendrán dificultades para obtener puntuaciones altas debido a que no usan en absoluto la energía hidráulica (libre de emisiones), así como por su escasa diversidad ecológica. Sin embargo, en el estudio de 2010, por primera vez, los investigadores han decidido incluir la desalinización del agua marina como fuente de agua. Esto ayuda a los países ricos en petróleo, que pueden permitirse construir plantas desalinizadoras. (Consulte a este respecto el artículo "Making Sweet Water From (Almost) Perpetual Motion" -La obtención de agua potable de un movimiento (casi) perpetuo-.)

 

En este entorno de confusión respecto a las mediciones medioambientales, los regímenes basados en la producción de petróleo y gas, como Arabia Saudí (puesto 99) o Qatar (puesto 122) no reciben penalizaciones por sus exportaciones de hidrocarburos.

 

Esty afirma que de los 75 países que han proporcionado información a los investigadores del EPI, el más indignado ha sido Corea del Sur. Los surcoreanos, que se encuentran en el puesto 94 entre Gabón y Nicaragua, interpretan este estudio como un insulto que perjudica su estatus de nación desarrollada del primer mundo. El embajador de Corea del Sur ha presentado una protesta. Un burócrata llegó a llamar a la abuela de la directora de investigación, Christine Kim, a su casa de Corea del Sur, para quejarse. Probablemente el hecho de que la autoevaluación medioambiental de los surcoreanos, descaradamente amable con la situación de su país, tenga algo que ver con las malas puntuaciones de sus vecinos, China y Corea del Norte (puesto 147). Esty afirma que los datos sobre los bajos niveles de biodiversidad y considerable contaminación del aire no se han puesto en duda.

 

Un bastión de esperanza e ironía: el lugar con la mayor biodiversidad de la península de Corea es la zona desmilitarizada, afirma Esty. Lamentablemente, algunos de los ciervos solo tienen tres piernas, debido a las presencia de minas de tierra en la zona.